CARMENÈRE, LA CEPA PERDIDA DE BURDEOS

Qué podemos decir de esta uva misteriosa? Según parece, hasta comienzos del siglo XVIII era una uva que florecía especialmente en el Medoc francés, confiriendo a los vinos de esa zona, a la par del Cabernet Franc, sus características particulares. Sin embargo, a mediados de ese siglo comenzó a perder popularidad dada su facilidad de padecer de con la altura (la caída de las flores de la vid), provocando bajos rendimientos. Hoy en día, prácticamente ha desaparecido de toda la región de Burdeos.

Chile, refugio del Carmenère

Tras la epidemia de filoxera de la década de los años 1880, que prácticamente la borró del mapa viñatero de Europa, esta cepa (que también se conoce como Grande Vidure y Gran Carmenet) nunca más volvería a figurar en los registros de las vides mundiales. Las razones son varias. En primer lugar, la devastación provocada por la plaga y además, porque para volver a desarrollar las vides fue necesario usar plantas más resistentes -conocidas como Patrones Porta Injertos- como soportes para incrustar las variedades francesas. Lamentablemente, el Carmenère presenta problemas fisiológicos al ser injertada, como una acentuada propensión a la corredura de racimos (tendencia a desgranarse) y una tardía entrada en producción. Todo esto provocó que paulatinamente se abandonara su cultivo, reemplazándose con el Merlot.

Tras la epidemia de filoxera de la década de los años 1880, que prácticamente la borró del mapa viñatero de Europa, esta cepa (que también se conoce como Grande Vidure y Gran Carmenet) nunca más volvería a figurar en los registros de las vides mundiales. Las razones son varias. En primer lugar, la devastación provocada por la plaga y además, porque para volver a desarrollar las vides fue necesario usar plantas más resistentes -conocidas como Patrones Porta Injertos- como soportes para incrustar las variedades francesas. Lamentablemente, el Carmenère presenta problemas fisiológicos al ser injertada, como una acentuada propensión a la corredura de racimos (tendencia a desgranarse) y una tardía entrada en producción. Todo esto provocó que paulatinamente se abandonara su cultivo, reemplazándose con el Merlot.
Afortunadamente, las primeras importaciones de vides hacia Chile contemplaron esta variedad y como este país ha estado libre de la filoxera, no se usaron Patrones Porta Injertos y el Carmenère se cultivó a pie franco sin problemas. Pero como en el mundo prácticamente desapareció, en Chile también se comenzó a olvidar su existencia.

Sin embargo, recién en 1990 se descubrió que entre los campos de Merlot existía el Carmenère gracias los estudios de los ampelógrafos Claude Valat y Michel Boursiquot. En 1995, el Estado de Chile la reconoció y fue aceptada por la Comunidad Económica Europea.

Controversia Chile-Italia

Aunque el carmenère es una de las cepas menos conocidas de Burdeos, los últimos años ha logrado notoriedad debido a que países como Chile e Italia poseen superficies suficientes para proveer de vinos de calidad. Sin embargo, Chile ha sido más claro y concreto respecto a las directrices sobre cómo tomarla como casta emblemática.
La historia cuenta cómo Italia y Chile han adoptado el carmenère, que fue integrándose y confundiéndose a la vez entre otras cepas: mientras que en Chile fue confundido con el merlot, en Italia lo fue con el cabernet franc. En ambos países se generó una controversia debido a que si era pertinente reconocer dicha confusión o no, siendo Chile el primero en liderar el tema, asumiendo la responsabilidad de etiquetar con la redescubierta cepa bordelesa, siendo el 2005 el décimo aniversario de la primera botella etiquetada como carmenère.

         

De acuerdo con Mario Fregona, profesor de Viticultura de la Università Cattolica de Piacenza, "Italia es el único país en el mundo que posee ocho clones de carmenère, obviamente aún catalogados legalmente como cabernet franc", por ende la situación legal del carmenère en Italia es muy compleja aún, ya que esta variedad está sólo inscripta en el Catálogo Nacional de Castas de Uvas, pero no ha sido registrado nuevamente por alguna de las clasificaciones legales (DOC) de las regiones que la tienen plantada.

Fregone aclara que en la clasificación vitivinícola (DOC) del Noreste de Italia, el carmenère representa cerca de 240 ha sin otra variedad, pero otras 109 ha son consideradas parcialmente de carmenère, dato que permite considerar a esta variedad como uva perteneciente a esta clasificación DOC.

Chile posee mas de 4.700 hectáreas de carmenère en producción entre los Valles de Elqui y Limari por el Norte, pasando por el Maipo, Rapel y Colchagua, terruños que han sido estudiados y desarrollados cuidadosamente para lograr esa expresión única que logran los varietales y reservas tanto de zonas más frías en la costa, como calurosas hacia el interior de los valles.

Si algo hay que reconocer de los productores chilenos fue el atrevimiento de ser consecuentes y asumir dicho desafío a nivel internacional, debido a que en Italia no lograron llegar a un acuerdo concreto.

Si el malbec se asocia a Argentina, el zinfandel a California, el shiraz a Australia y el Pinotage de Sudáfrica, ¿estará Chile preparado para asumir el carmenère como su casta emblemática? Respuesta: La cantidad de hectáreas cultivadas es un factor clave para que el carmenère sea la cepa representativa y emblemática de un país.

Lo invitamos a disfrutar un Carmenère. ¡Salud!

Carmenère,  ¿qué sensaciones provoca?

VISTA: Presenta colores de la gama de los rojos violáceos, con brillo e intensidad característicos. Bastante entretenido y vivaz, presenta un cuerpo característico y especial que se presenta notoriamente en la apreciación de las piernas en la copa, demostrando más aún sus tonalidades rojizas violeta.

NARIZ: Bastante más persistente y entretenido que el Merlot, la cepa Carmenère presenta aromas a frutilla madura, betarraga dulce y presencia aromática característica. Vivo y entretenido, en el caso de los con guarda en barrica se potencian los aromas tostados a cuero y vainilla, predominando siempre su carácter frutal con gran cuerpo y persistencia.

BOCA: Bastante consecuente con la nariz y notoriamente especiado, predominan los sabores a betarraga, tierras húmedas, frutas cocidas y verduras como pimentón rojo y verde. Frescor y viveza que lo diferencian del Merlot, aportándole ciertas características de juventud.

RECOMENDACIÓN DE SERVICIO:
Al igual que el Merlot, se recomienda su consumo con pastas y platos de consistencia media y condimentación más bien baja como cordero sin salsas, pulpa de cerdo, guisos de verduras y quesos cremosos con algo de condimento. Temperatura ideal entre los 14 y 15°C.

 Investigación: IGM